{"id":532,"date":"2020-06-22T16:44:17","date_gmt":"2020-06-22T16:44:17","guid":{"rendered":"http:\/\/capuchinpoorclaresisters-usa.com\/?page_id=532"},"modified":"2020-06-22T16:44:17","modified_gmt":"2020-06-22T16:44:17","slug":"todas-a-una-sobrellevadlo-con-amor","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/capuchinpoorclaresisters-usa.com\/index.php\/todas-a-una-sobrellevadlo-con-amor\/","title":{"rendered":"Todas a una sobrell\u00e9vadlo con amor"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por la hermana Maria del Divino Verbo, Clarisa Capuchina <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">ENFERMEDADES QUE SUFRI\u00d3 SANTA CLARA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Contrasta grandemente la abundancia de detalles que los bi\u00f3grafos de Francisco ofrecen de sus enfermedades; no as\u00ed es la condici\u00f3n de las fuentes respecto de Clara, aunque atestiguan un\u00e1nimes que permaneci\u00f3 enferma durante casi treinta a\u00f1os. Los s\u00edntomas que se transmiten son muy pocos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los testimonios de las hermanas en el Proceso de Canonizaci\u00f3n106 est\u00e1n de acuerdo en subrayar un pasaje \u00abcr\u00edtico\u00bb de la vida de Clara, de su enfermedad, que es sobriamente evocada, y que cambiar\u00e1 su ritmo de vida107.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la cronolog\u00eda de santa Clara encontramos que hacia 1224-1225 comienza su enfermedad, relacion\u00e1ndola con la estigmatizaci\u00f3n de san Francisco108. Dos testigos en el Proceso de Canonizaci\u00f3n hacen constar el lazo que une las penitencias y su enfermedad:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los alimentos era tan austera, que las hermanas se maravillaban que su cuerpo viviera. Dijo tambi\u00e9n que la dicha bienaventurada Clara, durante mucho tiempo, no com\u00eda nada tres d\u00edas a la semana: el lunes, el mi\u00e9rcoles y el viernes; y que los otros d\u00edas practicaba tanta abstinencia, que contrajo una enfermedad, por la que san Francisco, junto con el obispo de As\u00eds, le orden\u00f3 que en aquellos tres d\u00edas comiese al menos medio panecillo al d\u00eda, que era aproximadamente onza y media (Proc I,8)109<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Posiblemente fue sobre todo la debilidad de est\u00f3mago producida por sus prolongadas abstinencias la enfermedad que acompa\u00f1\u00f3 a Clara, dando as\u00ed entrada a otras consecuencias que a la debilidad y flaqueza le siguen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es un\u00e1nime la constataci\u00f3n de que una de las primeras consecuencias de su enfermedad fue la templanza en las pr\u00e1cticas de ascesis personal, puesto que fue necesaria la intervenci\u00f3n del Obispo Guido y la de Francisco para moderar sus impulsos de generosidad, pues se daba al Pobre Crucificado con pr\u00e1cticas de penitencia temerarias. Se conduc\u00eda ella misma, escogiendo activamente, generosamente, c\u00f3mo servir al Se\u00f1or. Sin embargo, la enfermedad la hace m\u00e1s d\u00e9bil, impotente, entregada a la bondad de sus hermanas. Todos estos acontecimientos intervienen en su vida y acaban por fijarla en una situaci\u00f3n de dependencia y abstinencia que es la herencia de toda enfermedad grave110.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los testimonios del Proceso recuerdan las condiciones de una enferma al menos por periodos. Clara aparece incapaz de desplazarse sola dentro de la casa, y de cambiar de postura en la cama y aun de mantenerse derecha sin apoyo cuando est\u00e1 sentada. Estas condiciones comportan la imposibilidad de asistir al coro para participar de la oraci\u00f3n lit\u00fargica com\u00fan111.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabemos por los testimonios del Proceso que Clara se dedicaba al trabajo manual, al servicio de la enfermas y a cualquier otro servicio de la casa que \u00abprefer\u00eda hacer por s\u00ed misma antes que encomendarlo a otra\u00bb. He aqu\u00ed muchas actividades que la enfermedad va a imposibilitarle, mencionando adem\u00e1s que Clara necesitar\u00e1 ayuda para todo. As\u00ed el Proceso utiliza las expresiones: se hizo traer\u2026112, se hac\u00eda incorporar\u2026113, se hac\u00eda conducir\u2026114, mand\u00f3 que le trajeran\u2026115. Es as\u00ed como realiza y desarrolla el arte de recurrir a las dem\u00e1s116, la actitud de acudir a la ayuda mutua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con todo, es importante resaltar las actitudes con que Clara viv\u00eda la enfermedad. La Leyenda de Clara nos dice:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda corrido durante cuarenta a\u00f1os en el estado de la alt\u00edsima pobreza, y he aqu\u00ed que, precedida de m\u00faltiples dolores, se acercaba ya al premio de la llamada suprema. Y es que el vigor de su constituci\u00f3n f\u00edsica, castigado en los primeros a\u00f1os por la austeridad de la penitencia, fue vencido en los \u00faltimos tiempos por una cruel enfermedad; y as\u00ed, la que estando sana se hab\u00eda enriquecido con los m\u00e9ritos de sus obras, estando enferma se enriquec\u00eda con los m\u00e9ritos de sus sufrimientos. Puesto que la virtud se perfecciona en la enfermedad (2Cor 12,9) (LCl 39)117<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El bi\u00f3grafo ve la prueba de la virtud extraordinaria de Clara en el hecho de que:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abDurante veintiocho a\u00f1os de continuo dolor no resuena en sus labios una murmuraci\u00f3n ni una queja; por el contrario, a todas horas brotan de sus labios santas palabras, a todas horas acciones de gracias\u00bb (LCl 39)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin evidenciar los motivos de su enfermedad, resalta su referencia a Cristo: \u00ab Como quiera que durante su enfermedad \u201ctodo era recordar a Cristo, por eso tambi\u00e9n Cristo la visitaba en sus dolencias\u00bb (LCl 29). Por lo cual mantiene en su esp\u00edritu una alegr\u00eda m\u00edstica:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abY si bien es cierto que la grave aflicci\u00f3n del cuerpo engendra de ordinario la aflicci\u00f3n del esp\u00edritu, de forma muy distinta suced\u00eda en Clara, quien conservaba en medio de sus mortificaciones un aspecto festivo y regocijado, de modo que parec\u00eda demostrar o que no las sent\u00eda o que se burlaba de las exigencias del cuerpo. De lo cual se da a entender claramente que la santa alegr\u00eda de la que abundaba interiormente, le rebosaba al exterior, porque el amor del coraz\u00f3n hace leves los sufrimientos corporales\u00bb (LCl 18).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se comprende que, con estas disposiciones en el alma, pudiera soportar la pesada cruz de su enfermedad durante diez largos a\u00f1os, no solo sin murmurar ni quejarse, sino con una prolongada acci\u00f3n de gracias. Conoc\u00eda el valor del sufrimiento compartido con Cristo; de ah\u00ed su amor a la cruz. El dolor fue para ella fuente de aquella perfecta alegr\u00eda cantada por Francisco(118).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta disposici\u00f3n interior lo atestigua el Proceso de Canonizaci\u00f3n, tras recordar los ayunos de la santa, prosigue: \u00abSin embargo, siempre estaba alegre en el Se\u00f1or, y nunca se la ve\u00eda alterada, y su vida era toda angelical\u00bb (Proc III, 6).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es igualmente admirable que aun en medio de sus enfermedades fue escrupulosamente observante de la Regla: \u00ab De noche se incorporaba en el lecho y velaba en oraci\u00f3n\u00bb (Proc II, 9) y exhortaba a las hermanas a la perfecta observancia de la Orden y al amor a la pobreza (Proc XIII, 10). De igual manera nunca quiso estar ociosa, sino que con sus manos confeccion\u00f3 unos corporales para las Iglesias de la ciudad, habi\u00e9ndolos hecho bendecir por el Obispo (Proc VI, 14) pues profesaba una gran devoci\u00f3n a la Eucarist\u00eda. Escog\u00eda, adem\u00e1s, realizar con diligencia los trabajos m\u00e1s humildes y viles (Proc II, 1; VI, 7; VII, 5) en favor de las hermanas enfermas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;LA ENFERMEDAD A LA LUZ DE LOS ESCRITOS DE AMBOS SANTOS<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llama fuertemente la atenci\u00f3n el hecho de que tanto Francisco como Clara son extremadamente parcos y exigentes consigo mismos al grado que s\u00f3lo ceden ante la Obediencia que les pide discreci\u00f3n. Sin embargo, conocemos por sus escritos que para con sus hermanos y hermanas fueron tan atentos, delicados y misericordiosos que no escatimaron esfuerzo por atenderles con sol\u00edcita caridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Exhortaciones de Francisco en sus Escritos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Francisco trata este tema en el cap\u00edtulo 10 de la Regla no Bulada:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abY ruego al hermano enfermo que d\u00e9 gracias al Creador por todo, y que desee estar tal como el Se\u00f1or le quiere, sano o enfermo, porque \u201cDios adiestra por medio del aguij\u00f3n de las tribulaciones y de las enfermedades y por el esp\u00edritu de compunci\u00f3n\u201d a los que ha predestinado para la vida eterna, (cf. Hch 13,48), como dice el Se\u00f1or: A los que amo yo los corrijo y castigo (Ap 3,19)\u00bb119<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los hermanos, predicadores itinerantes que ca\u00edan enfermos, en los primeros tiempos de la Orden, sufr\u00edan graves dificultades, por ello Francisco los exhorta a dar gracias al Creador, de quien depende el estado de salud como de enfermedad; aceptar\u00e1n de \u00c9l tanto una cosa como otra con resignaci\u00f3n. Francisco se\u00f1ala enseguida el objetivo pedag\u00f3gico de la enfermedad: porque \u201cDios adiestra por medio del aguij\u00f3n de las tribulaciones y de las enfermedades y por el esp\u00edritu de compunci\u00f3n\u201d a los que ha predestinado para la vida eterna. La Enfermedad, por tanto, debe suscitar ese sentimiento religioso que incluye el dolor por los propios pecados, el desprecio de los<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">falsos placeres, el temor al juicio divino y un ardiente deseo de Dios y de la vida eterna. La enfermedad es signo evidente del amor de Dios: \u00abA los que yo amo, los corrijo y castigo\u00bb, acent\u00faa Francisco citando Ap 3,19120.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Francisco, en la Regla no bulada, cap\u00edtulo 23, invita a todos los hombres a \u00abque perseveremos todos en la verdadera fe y en la penitencia, ya que de lo contrario, nadie se puede salvar\u00bb (1R 23,7), incluidos los \u00absanos y enfermos\u00bb. Por otra parte, se advierte en sus escritos que a los hermanos que caen en pecado mortal los tiene por enfermos espirituales que necesitan de m\u00e9dico121. En la Carta a toda la Orden manifiesta su \u00abgrave culpa\u00bb por no haber observado la Regla y, sobre todo, por no haber rezado el Oficio \u00abya por descuido y por causa de mi enfermedad, ya tambi\u00e9n porque soy ignorante e indocto\u00bb (CtaO 39). Debemos considerar que por su enfermedad de los ojos progresivamente iba perdiendo visibilidad, lo cual hac\u00eda m\u00e1s dificultoso la lectura del Oficio divino122.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teniendo en cuenta que infirmitas, in- firmo significa \u201cno tengo fuerzas\u201d, es justamente el sentido que le da el \u00abC\u00e1ntico del hermano sol\u00bb, de enfermedad grave o cr\u00f3nica, particularmente en cuanto obliga al individuo afectado por ella a la inmovilidad, o lo inhabilita total o parcialmente para realizar sus actividades normales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLoado seas, mi Se\u00f1or, por los que perdonan por tu amor<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">y soportan enfermedad y tribulaci\u00f3n;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">dichosos aquellos que lo sobrellevan con paz,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">pues por ti, Alt\u00edsimo, coronados ser\u00e1n\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Brota entonces de Francisco esa disposici\u00f3n interior para vivir esta etapa de su vida, rebosando de alegr\u00eda en sus enfermedades y tribulaciones, encontrar su consuelo en el Se\u00f1or y dar rendidas gracias a Dios Trino porque le ha dado esta gracia y bendici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay que tener en cuenta este estado de debilidad que Francisco le da a la enfermedad al leer la Admonici\u00f3n 6 y 5. As\u00ed dice la primera:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abPongamos atenci\u00f3n, hermanos todos, al Buen Pastor, que soport\u00f3 el suplicio de la cruz para salvar a sus ovejas. Las ovejas del Se\u00f1or le siguieron en tribulaci\u00f3n y en persecuci\u00f3n, en ignominia y en hambre, en enfermedad y en tentaci\u00f3n, y en todos lo dem\u00e1s, y por ello recibieron del Se\u00f1or la vida eterna\u00bb (Adm 6, 1-2)123.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aceptar con serenidad y paz el estado de debilidad y enfermedad, es para Francisco el seguimiento de las ovejas tras los pasos del Buen Pastor, con la mirada puesta en la vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Igualmente en la Admonici\u00f3n 5 que tiene como t\u00edtulo: \u201cNadie se enorgullezca, antes bien glor\u00edese en la cruz del Se\u00f1or\u201d124, en el v.8 afirma: \u00abDe lo \u00fanico que debemos gloriarnos es de nuestra debilidad125 y de cargar cada d\u00eda con la santa cruz de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como pecadores, lo \u00fanico que podemos exhibir ante Dios es su amor, que nos ha redimido en la cruz de Cristo. En Cristo, Dios perdona nuestras debilidades. A trav\u00e9s de la gracia redentora de la cruz de Cristo, llena nuestro \u00abno tener nada\u00bb con su misericordia. El \u00fanico motivo de nuestra gloria es el amor misericordiosos de Dios, que llena nuestra pobreza, que convierte en buenas nuestras debilidades si estamos dispuestos a llevar cada d\u00eda la cruz de Cristo126.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Francisco que acompa\u00f1ado continuamente por el dolor y la \u00abhermana enfermedad\u00bb hasta llegar al encuentro con la \u00abhermana muerte\u00bb, vivi\u00f3 intensamente el seguimiento de Cristo, sobre todo en su Pasi\u00f3n. La pobreza y la enfermedad de las hermanas deben ser para nosotras un espejo en el que debemos ver piadosamente la pobreza y el dolor que nuestro Se\u00f1or Jesucristo sufri\u00f3 en su cuerpo para salvar al g\u00e9nero humano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No podemos dejar de lado la hermosa exhortaci\u00f3n de Francisco, dirigido a \u00abSanta Clara y las Hermanas pobres\u00bb en el c\u00e1ntico \u00abAudite, poverelle\u00bb y que incluye tres versos que merecen una especial atenci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLas que est\u00e1n bajo el peso de la enfermedad,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">y las dem\u00e1s que por ellas se fatigan,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">todas a una sobrellevadlo con paz\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La propia experiencia del santo y \u2013a la luz del Proceso de Canonizaci\u00f3n de Clara\u2013 se conoce que hab\u00eda un gran n\u00famero de enfermas en san Dami\u00e1n. El estrecho espacio, la m\u00edsera alimentaci\u00f3n y la severidad de los ayunos durante todo el a\u00f1o, con la \u00fanica excepci\u00f3n de los domingos, los jueves y el d\u00eda de Navidad (cf. 3CtaCl, 29ss), ofrec\u00edan un gran campo para las enfermedades de la Edad Media127.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Francisco se dirige en primer lugar a las hermanas enfermas, que sienten la pesada carga de su enfermedad. El Pobrecillo estaba familiarizado con los sufrimientos f\u00edsicos, por cuanto que le un\u00edan a Cristo y le abr\u00edan camino a la glorificaci\u00f3n celeste. Adem\u00e1s tiene, de la misma manera una palabra para las hermanas sanas, para las que atienden a las enfermas, con la misma exhortaci\u00f3n: \u00abtodas a una sobrellevadlo con paz\u00bb. Esta declaraci\u00f3n est\u00e1 cargada de sentido, pese a su sencillez. Ya que el dolor que persiste o el permanente servicio a enfermas, amenaza el peligro del desaliento, de la rebeld\u00eda interior y de la impaciencia manifestada externamente, a las que la \u00abpaz\u00bb se opone, puesto que es un \u00abs\u00ed\u00bb alegre, pleno y renovado a la voluntad de Dios<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">manifestada aqu\u00ed y ahora. \u00danicamente por este camino se cumple en la enferma y en la enfermera una transformaci\u00f3n radical de los sentimientos: lo que antes parec\u00eda repugnante se cambia, por la fuerza del amor, por la dulcedumbre del esp\u00edritu y del cuerpo(128).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abAlg\u00fan d\u00eda ver\u00e9is el precio de estas fatigas,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">porque cada una ser\u00e1 reina,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">en el cielo coronada, con la Virgen Mar\u00eda\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos versos se relacionan completamente con los anteriores. Las buenas disposiciones para recibir la enfermedad serenamente o cuidar con abnegaci\u00f3n de los enfermos, ser\u00e1 recompensada, como la Virgen Mar\u00eda, con la gloria imperecedera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Exhortaciones y sentido espiritual de la enfermedad en los Escritos de Clara<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los escritos de santa Clara encontramos conceptos semejantes, pero enriquecidos con la sustituci\u00f3n vicaria a favor del Cuerpo m\u00edstico129; as\u00ed leemos en la 3 carta de santa Clara: \u00absirvi\u00e9ndome de las mismas palabras del ap\u00f3stol (cf. 1Cor 3,9; Rm 16,3): te considero colaboradora del mismo Dios y sost\u00e9n de los miembros vacilantes de su Cuerpo inefable\u00bb (3CtaCl 8). Siendo colaboradoras de Dios, estamos llamadas a reproducir en nosotras mismas las actitudes de Cristo, cabeza del Cuerpo inefable, porque si las Hermanas Pobres se retiran del mundo, no es para abandonarlo ego\u00edstamente, sino para servirlo mejor, desde sus limitaciones, enfermedades y desapropio130. As\u00ed Clara le da al sufrimiento un sentido escatol\u00f3gico:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abSi con \u00c9l padeces, con \u00c9l reinar\u00e1s (Rm 8,17),<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">si con \u00c9l te dueles, con \u00c9l gozar\u00e1s,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">muriendo con \u00c9l en la cruz de la tribulaci\u00f3n (1Tes 2,11s),<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">con \u00c9l poseer\u00e1s las moradas del cielo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">en la gloria espl\u00e9ndida de los santos (Sal 109,3)\u00bb (2CtaCl 21)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00f3lo en la contemplaci\u00f3n de la \u00abdichosa pobreza, la santa humildad y la inefable caridad\u00bb del Espejo-Jesucristo, Clara quiere permanecer con firmeza en la pobreza, porque supo reconocer el valor salv\u00edfico de la pobreza de Cristo hasta la Cruz y respondi\u00f3, \u00abcon una sola voz y un solo esp\u00edritu a su clamor y gemido: No se apartar\u00e1 de m\u00ed tu recuerdo y dentro de m\u00ed se derretir\u00e1 mi alma (Lam 3,20)\u00bb (4CtaCl 26)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la Regla de Clara, cap\u00edtulo VIII, pese al gran parecido de la Regla bulada de Francisco y las influencias de la Regla de Hugolino, se deja ver en los v. 12-19 la ternura materna con la que se expresa santa Clara en relaci\u00f3n a los cuidados que hay que bridar a las hermanas enfermas, las motivaciones de humanidad exquisita y de caridad cristiana con que se\u00f1ala estas disposiciones:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLa abadesa est\u00e1 firmemente obligada a informarse con solicitud, personalmente y por medio de las dem\u00e1s hermanas, sobre las hermanas enfermas, y a proveerlas caritativa y misericordiosamente, seg\u00fan la posibilidad del lugar, en cuanto a remedios, alimento y dem\u00e1s cosas necesarias que requiere su enfermedad. Ya que todas est\u00e1n obligadas a proveer y servir a sus hermanas enfermas como querr\u00edan que se les sirviese si ellas estuvieran aquejadas de alguna enfermedad (cf. Mt 7,12). Manifiesten confiadamente la una a la otra su necesidad. Y, si una madre ama y alimenta a su hija seg\u00fan la carne, \u00bfcon cu\u00e1nta mayor solicitud no deber\u00e1 una hermana amar y alimentar a su hermana espiritual? Las hermanas enfermas descansen en jergones de paja y tengan por cabecera almohadas de pluma; y las que necesiten escarpines de lana y colchones, puedan usarlos. Y las sobredichas enfermas, cuando fueren visitadas por los que entran en el monasterio, podr\u00e1n responder personalmente con algunas breves y buenas palabras a los que les hablen131 .<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este fragmento deja ver que Clara acogi\u00f3 a cada hermana en su fraternidad como un don, el mayor de la fraternidad y de cada una de ellas se sinti\u00f3 responsable ante Dios, especialmente si una de ellas se encuentra enferma o es anciana. Son las preferidas, sin duda, como miembros dolientes de Jes\u00fas y como est\u00edmulo para nuestra caridad. De ellas recibimos m\u00e1s de lo que les damos132.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">B\u00e1stenos leer el proceso de Canonizaci\u00f3n y la Leyenda de santa Clara para verificar que las disposiciones que Clara escribe en la Regla son un fiel retrato de la vida evang\u00e9lica que ella vivi\u00f3 como Madre y hermana de las hijas que Dios le hab\u00eda regalado y del cuidado y maternal solicitud que tuvo con las hermanas enfermas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La gran riqueza que Francisco y Clara nos ofrecen con su experiencia, su doctrina y su testimonio de vida respecto al tema que nos ocupa ilumina nuestra vida fraterna que en estos peque\u00f1os detalles ponen de relieve que esta vida es una gracia de Dios, que la debemos vivir en constante comunicaci\u00f3n y sinton\u00eda con el Esp\u00edritu, el \u00fanico que da salud y vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">VENERABLE MAR\u00cdA LORENZA LONGO Y LA REFORMA CAPUCHINA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">ENFERMEDAD Y CURACI\u00d3N MILAGROSA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mar\u00eda Lorenza Longo, nacida en Catalu\u00f1a hacia el 1463 de la noble familia de los Riquen\u00e7\u00e0. Cas\u00f3 muy Joven con Juan Llonc133.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El bi\u00f3grafo Bellintani nos presenta a la joven dama mientras \u201cdanza\u201d felizmente y tiene tanta sed que pide de beber a una de sus criadas, las cuales reprend\u00eda y \u201cten\u00eda controladas\u201d, hasta el punto de que llegaron a odiarla. La \u201ccriada ofrece un vaso de agua en el que hab\u00eda echado veneno\u201d, con el fin de convertirla en paral\u00edtica. Mar\u00eda Longo pudo escapar de la muerte; pero, durante 20 a\u00f1os qued\u00f3 \u201ctotalmente estropeada de manos y pies\u201d134.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal parece que la enfermedad la hizo llevar una vida muy miserable. Muere su marido hacia el 1508-1509 en N\u00e1poles, a donde se hab\u00edan trasladado, en el s\u00e9quito de Fernando el Cat\u00f3lico. En 1510 realiza la peregrinaci\u00f3n al santuario de Loreto. Ya en el santuario, el sacerdote ley\u00f3 el Evangelio de la historia de la curaci\u00f3n del paral\u00edtico, con las palabras: \u00abYo te lo digo, lev\u00e1ntate\u00bb; y concluyo la misa diciendo \u00abDad gracias a Dios\u00bb. A estas palabras un escalofr\u00edo recorri\u00f3 los miembros de Mar\u00eda, que se sinti\u00f3 completamente curada en el cuerpo y llena de alegr\u00eda en el esp\u00edritu135. Antes de dejar Loreto habr\u00eda vestido el h\u00e1bito de la Orden Franciscana Seglar para dedicar el resto de sus a\u00f1os al Se\u00f1or y a los hermanos necesitados de ayuda136.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como en N\u00e1poles le ofrecieron, los Franciscanos, como modelo a Isabel de Turingia, quiso dedicarse de igual manera a la visita de los enfermos y aliviar la miseria de los pobres. Comenz\u00f3 sobre todo a frecuentar el hospital de san Nicol\u00e1s en Molo, como dama voluntaria de la caridad, junto con otras damas de la Orden de la Nave, las cuales, al regreso de Mar\u00eda del santuario de Loreto, vistieron el h\u00e1bito de las Terciarias Franciscanas y todas unidas se pusieron al servicio de Dios en el hospital de los Incurables, que estaba comenzando137.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">FUNDADORA Y GOBERNADORA DEL HOSPITAL DE LOS INCURABLES EN N\u00c1POLES<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mar\u00eda Lorenza Longo es considerada como la fundadora de este Hospital. Nos lo confirman sus bi\u00f3grafos e historiadores138, asumiendo su direcci\u00f3n como gobernadora. As\u00ed mismo, la bula de Paulo III Debitum pastoralis officci de 1535 atribuye a Mar\u00eda Lorenza Longo la iniciativa de erigir desde sus fundamentos el hospital de los Incurables de Santa Mar\u00eda del Pueblo en N\u00e1poles139.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ciertamente que Mar\u00eda Lorenza Longo opuso resistencia para llevar a cabo una obra de tal magnitud. Nos refiere Bellintani que \u00e9sta no ces\u00f3 hasta que:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abUna ma\u00f1ana, durante la misa, sinti\u00f3 una voz casi sensible que le dijo: -\u201c\u00bfAmabas a tu marido?\u201d, y ella respondi\u00f3: -\u201cSi, cierto que lo amaba\u201d; y la voz: -\u201c\u00bfAmas a tus hijos?\u201d. Ella respondi\u00f3 que s\u00ed y la voz a\u00f1adi\u00f3: &#8211; \u201cY a mi, \u00bfpor qu\u00e9 no me amas t\u00fa, yo que te he concedido tantas gracias?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Iluminada por el Esp\u00edritu Santo, comprendi\u00f3 que Jes\u00fas quer\u00eda ser amado en aquellos \u201cpobrecillos\u201d y as\u00ed decidi\u00f3 no alejarse jam\u00e1s de aquel cuidado\u00bb140<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es as\u00ed como el Hospital es inaugurado el 23 de marzo de 1522141. Mar\u00eda Lorenza dot\u00f3 al hospital con sus propios bienes y con sus donativos que mendigaba personalmente. Ten\u00eda su habitaci\u00f3n en el mismo edificio y serv\u00eda a los enfermos con sus propias manos con una dedicaci\u00f3n incansable. La atenci\u00f3n personal que Mar\u00eda ofrec\u00eda a los enfermos era sobre todo de caridad evang\u00e9lica. \u201cElla abraz\u00f3 con gran esp\u00edritu esta empresa \u2013escribe Bellintani\u2013 aceptando el gobierno de los enfermos, no s\u00f3lo de los locales, sino tambi\u00e9n de los forasteros, tanto de hombres como de mujeres, nobles o plebeyos, con maravilloso ejemplo y edificaci\u00f3n\u201d, cuidando los cuerpos, pero sobre todo las almas142.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los \u00abincurables\u00bb atendidos eran; principalmente, las v\u00edctimas del llamado \u00abmal franc\u00e9s\u00bb (la s\u00edfilis) y, como el veh\u00edculo normal de esa infecci\u00f3n eran los centros de prostituci\u00f3n, su celo la llev\u00f3 a ocuparse tambi\u00e9n de las mujeres p\u00fablicas, a favor de las cuales impuls\u00f3 la fundaci\u00f3n de una comunidad de \u00abconvertidas\u00bb, que en 1538 confi\u00f3 a los cuidados de Mar\u00eda Ayerbe, duquesa de Termoli, su m\u00e1s asidua colaboradora, verdadera hija espiritual. Profesaban la regla de la Orden Tercera Franciscana143.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">FUNDADORA DEL MONASTERIO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1530 llegaron a N\u00e1poles los primeros Capuchinos y fueron acogidos por Mar\u00eda Lorenza en las dependencias del hospital. Mar\u00eda comunica a san Cayetano de Thiene, a cuya direcci\u00f3n espiritual se hab\u00eda confiado, la idea que ven\u00eda acariciando: Se sent\u00eda llamada por Dios a completar el complejo beneficio del Hospital con un monasterio de contemplativas franciscanas, donde ella pudiera encerrarse para consagrar a Dios, en la oraci\u00f3n, el resto de su vida144.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mar\u00eda Lorenza, f\u00edsicamente inh\u00e1bil, de edad avanzada, sufre por raz\u00f3n de su inactividad, a la vista de tantas miserias humanas. Entre sus colaboradoras form\u00f3 un grupo escogido, que ella cultivaba en la vida de oraci\u00f3n, en el retiro y en la renuncia. Reuni\u00f3 a esas almas fervorosas a fines de 1534145. El 19 de Febrero de 1535 el papa Paulo III, con la Bula Debitum pastoralis officii, autoriza la continuaci\u00f3n de la construcci\u00f3n del monasterio y autoriza la fundaci\u00f3n de una \u201cTercera Orden de san Francisco seg\u00fan la Regla de santa Clara\u201d, con una abadesa, 12 coristas \u2013sin obligaci\u00f3n de dote\u2013 y otras hermanas conversas\u2026146 Posteriormente con el Breve \u00abAlias nos\u00bb del 30 de abril 1536, Paulo III autoriza a que el n\u00famero de las mojas llegara hasta 33147.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 12 de agosto de 1536 el cardenal Palmieri daba a Mar\u00eda Longo el t\u00edtulo de \u201cabadesa\u201d y ya no se menciona a la \u201cTercera Orden Franciscana\u201d, sino a la \u201cOrden de Santa Clara\u201d148. Es evidente la conciencia de ser una nueva reforma de la Orden de Santa Clara, cuya Regla observan, as\u00ed como las constituciones de santa Coleta, con ciertas adaptaciones para la nueva reforma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">TRATO A LAS HERMANAS ENFERMAS EN LOS MONASTERIOS DE CAPUCHINAS<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conforme a la espiritualidad de santa Clara y de la Venerable Madre Mar\u00eda Lorenza Longo, en todos los monasterios se daba mucha importancia al sector destinado al cuidado de las hermanas enfermas; hab\u00eda celdas individuales, con camas confortables, como manda la Regla, chimenea para el invierno y un altar con el crucifijo149.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La caridad fraterna ten\u00eda su manifestaci\u00f3n m\u00e1s genuina en el cuidado de las enfermas, con tanta vehemencia inculcado por santa Clara en su Regla y por santa Coleta en sus constituciones, cuyo texto est\u00e1 recogido y ampliado en las de 1610 para las capuchinas. Sin embargo, no deja de aparecer cierta preocupaci\u00f3n de que, a pretexto de la caridad con las pacientes, pierdan \u00e9stas el m\u00e9rito de la austeridad propia de la Orden. En el monasterio de Santa B\u00e1rbara de Mil\u00e1n las enfermas hab\u00edan de dormir como las sanas, \u00abvestidas con el h\u00e1bito, la cuerda y la toca\u00bb; pueden dormir sobre jerg\u00f3n de paja con almohada de pluma. \u00ab Y aunque la Regla concede que puedan dormir sobre colchones de lana, nosotras no tenemos esa costumbre\u00bb150. Por el contrario, Las constituciones de Barcelona permit\u00edan poner sobre las tablas un sencillo jerg\u00f3n y una almohada de paja. Y a\u00f1ad\u00edan: \u00abDe ninguna manera se permita a ninguna hermana dormir en tierra, por ser muy contrario a la salud\u00bb (Cap. 20). La costumbre de dormir sobre tablas ha sido general entre capuchinas y capuchinos. Con las enfermas se segu\u00eda la norma de la Regla, haci\u00e9ndolas dormir sobre colch\u00f3n de lana151.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En virtud de las Constituciones de 1610, las capuchinas deb\u00edan abstenerse de comer carne todo el a\u00f1o, a no ser que estuvieran enfermas y a tenor de la Regla: \u00abcon las j\u00f3venes y d\u00e9biles ha de prevalecer la caridad de Cristo sobre la excesiva austeridad indiscreta\u00bb (Cap. IV)152.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El texto original de las constituciones coletinas, y tambi\u00e9n la copia conservada en N\u00e1poles, conten\u00eda un p\u00e1rrafo muy fuerte contra la abadesa o la vicaria o cualquier otra hermana que faltara en el cuidado de las enfermas: deb\u00edan ser \u00abacusadas al visitador y gravemente castigadas como excesivamente crueles\u00bb (Cap.XI). Al procurador general, que revis\u00f3 el texto de 1610, debi\u00f3 de parecerle demasiado dura la expresi\u00f3n y la elimin\u00f3. Pero fue mantenida en el texto de Barcelona-Zaragoza, tom\u00e1ndola del manuscrito de N\u00e1poles153.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;CONSTITUCIONES DE LAS MONJAS CLARISAS CAPUCHINAS (1986)154<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Caridad para con las hermanas enfermas (cap. VIII, art\u00edculo 3)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La experiencia de la comunidad con las hermanas enfermas es de gran importancia en todo monasterio. A estas hermanas enfermas se ha de a\u00f1adir las ancianas, las d\u00e9biles, las tentadas\u2026, en suma, las \u00abpeque\u00f1as\u00bb155.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trata aqu\u00ed particularmente las circunstancias favorables que se han de propiciar para las hermanas enfermas en un ambiente de fraternidad sol\u00edcita por sus necesidades corporales y espirituales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;a) Como cada una quisiera ser servida (n. 148)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando una hermana cayere enferma o necesitare cuidado especial, \u00abla abadesa est\u00e1 firmemente obligada a informarse con solicitud, por s\u00ed y por otras hermanas, y a proveer caritativa y misericordiosamente, seg\u00fan la posibilidad del lugar; ya que todas est\u00e1n obligadas a proveer y servir a sus hermanas enfermas como querr\u00edan que se les sirviese si ellas estuvieran aquejadas de alguna enfermedad\u00bb, atendiendo a la hermana espiritual con un amor m\u00e1s sol\u00edcito que el amor con que una madre ama y alimenta a su hijo seg\u00fan la carne156.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El papel que santa Clara atribuye a la abadesa es de una delicadeza particular, y las Constituciones lo vienen a enfatizar con la recomendaci\u00f3n de \u201csi una madre ama y cuida a su hija carnal, con cu\u00e1nta mayor solicitud deber\u00e1 cada una amar y cuidar a su hermana espiritual\u201d. Es notorio el hecho de que Clara no dice: \u201cProvean a sus hermanas, seg\u00fan lo permita la forma de nuestra pobreza\u201d, sino \u201ccaritativa y misericordiosamente\u201d y este amor s\u00f3lo puede brotar de quien se siente responsable del don que Dios le ha hecho en las hermanas, sintetizado en la \u201cregla de oro\u201d, es por tanto imprescindible que todas apoyen, a la abadesa en la atenci\u00f3n que se le de a las hermanas enfermas y a las enfermas en sobrellevar sus dolencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;b) La asistencia m\u00e9dica (n. 149)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Madre visite a las hermanas enfermas, para que no les falte nada y tengan oportunidad de manifestarle sus necesidades de orden tanto espiritual como corporal. Para la asistencia de la comunidad b\u00fasquense m\u00e9dicos de toda confianza. La hermana enfermera procure cumplir con toda caridad y humildad el oficio que se le ha encomendado, anticip\u00e1ndose a las necesidades de las hermanas con delicadeza u solicitud(157).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que sobre todo la Madre las visite para conocer y proveer a sus necesidades, y aun no se ha de esperar a que la enferma pida el remedio, sino que la misma Madre debe darse cuenta cuando alguna se haya aquejada de alg\u00fan mal. Esta norma de caridad no se limita a las cosas materiales y corporales, sino de la misma manera a las espirituales158.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que se les faciliten m\u00e9dicos de toda confianza del punto de vista m\u00e9dico y moral. En cuanto a proveerlas de lo necesario y a personal sanitario se han de tener en cuenta las palabras de Francisco: \u201c\u2026 que us\u00e9is con discreci\u00f3n de las limosnas que os da el Se\u00f1or\u201d159, porque como en el punto anterior, la caridad, est\u00e1 por encima de la pobreza, aunque en una fraternidad de pobres no es f\u00e1cil que cada enferma lo halle todo a la medida de sus deseos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siempre es loable el trato de hermanas abnegadas que sirven a las enfermas con heroica caridad y humildad, con delicadeza y solicitud, sin esperar a que le pidan sus servicios. Es preciso, adem\u00e1s, que la comunidad vele tambi\u00e9n por ellas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;c) Sanas y enfermas en una fraternidad de pobres (n. 150)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miraremos con veneraci\u00f3n a las hermanas enfermas, como a miembros dolientes de Cristo, y nos consideraremos felices y honradas de poder visitarlas y servirlas, haci\u00e9ndoles llevaderas sus dolencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La hermana enferma, por otra parte, no olvide la vida de abnegaci\u00f3n y de pobreza que ha profesado. Y todas, sanas y enfermas, tengan presente la exhortaci\u00f3n de san Francisco: \u00abLas que est\u00e1n bajo el peso de la enfermedad y las dem\u00e1s que por ellas se fatigan, todas a una sobrellevadlo con paz\u00bb(160)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las hermanas enfermas han de ser veneradas como miembros dolientes del cuerpo de Cristo, servida y cuidadas con amor, seg\u00fan las palabras de Cristo en el evangelio: \u201clo que hicieron a uno de estos m\u00e1s peque\u00f1os de mis hermanos, a m\u00ed me lo hicieron\u201d (Mt 25,40). Por ello deben sentirse las hermanas felices y honradas de visitarlas y servirlas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la salud y en la enfermedad, no hemos de olvidar la vida de renuncia y pobreza que hemos profesado, de forma que la hermana enferma ha de sobrellevar pacientemente ciertas fallas y limitaciones que puede experimentar en los cuidados de sus hermanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;d) Mitigaciones caritativas. Cuando llega el trance final (n. 151)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conc\u00e9danse a las hermanas enfermas y delicadas las mitigaciones que sean necesarias, seg\u00fan la Regla, en cuanto a la alimentaci\u00f3n, cama, vestido y calzado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A las de edad avanzada y a las que padecen enfermedad grave prop\u00f3ngales la abadesa la recepci\u00f3n de la unci\u00f3n de los enfermos. Y cuando vea que la enfermedad se agrava peligrosamente, avise con caridad y sinceridad a la enferma, para que aproveche plenamente los medios de prepararse a bien morir y pueda recibir a tiempo el Vi\u00e1tico161.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con las hermanas enfermas cesan las normas comunes de austeridad162. No s\u00f3lo lo que ella manifieste, sino lo que es un deber de caridad y dignidad de la persona<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En clima de oraci\u00f3n y acogida de la voluntad de Dios, que se ofrezca a las enfermas graves y a las ancianas todas las atenciones espirituales, particularmente la unci\u00f3n de los enfermos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;e) Caridad con las enfermas del esp\u00edritu (n. 152)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00f3lo han de ser atendidas con esmerada solicitud las hermanas enfermas en el cuerpo, sino con mayor raz\u00f3n las que padecen enfermedad del esp\u00edritu. Las afligidas y atribuladas por cualquier causa sean rodeadas de la mayor consideraci\u00f3n por las dem\u00e1s hermanas. Ha de tenerse, sobre todo, indulgencia y comprensi\u00f3n fraterna con la hermana que incurriere en alguna culpa. \u00abSi, amonestada dos o tres veces por la abadesa o por otras hermanas, no se enmendare\u00bb, mientras se echa mano de los medios de correcci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abh\u00e1gase oraci\u00f3n para que el Se\u00f1or ilumine su coraz\u00f3n movi\u00e9ndola a penitencia\u00bb, como manda la Regla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abMas la abadesa y sus hermanas deben guardarse de airarse y conturbarse por el pecado de cualquier hermana, porque la ira y la turbaci\u00f3n impiden la caridad en s\u00ed y en las dem\u00e1s\u00bb163.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En uni\u00f3n al tema de las hermanas enfermas santa Clara hace en su Regla una alusi\u00f3n a otro aspecto de singular importancia como es la salud espiritual de las hermanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A este respecto dice la Regla en el cap\u00edtulo IV: \u00abConsuele a las afligidas y sea el \u00faltimo refugio de las atribuladas\u00bb. San Francisco en la Carta a un Ministro nos ofrece unas recomendaciones que nos revelan las entra\u00f1as de madre que \u00e9l ten\u00eda para con los hermanos. Transcribo el fragmento refiri\u00e9ndome concretamente a una hermana (X):<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abY quiero conocer en esto si t\u00fa amas al Se\u00f1or y a m\u00ed, su servidor y tuyo, a saber, si te conduces de esta manera: que no haya en el mundo hermana alguna que haya pecado todo cuanto puede pecar y que, despu\u00e9s de haber visto tus ojos, jam\u00e1s se aparte de ti si tu perd\u00f3n, si te lo pide; y si no te pide el perd\u00f3n, preg\u00fantale si quiere el perd\u00f3n. Y si despu\u00e9s volviera a pecar mil veces en tu presencia, \u00e1male m\u00e1s que a m\u00ed, para atraerla al Se\u00f1or. Y mu\u00e9strate siempre compasiva con las tales. Y haz saber a las hermanas que est\u00e1s resuelta a conducirte de esta manera por tu parte\u00bb164<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El manto de comprensi\u00f3n, de misericordia, de perd\u00f3n y de silencio caritativo debe por nuestra parte envolver las espaldas y el coraz\u00f3n de la hermana, as\u00ed evitaremos caer en la ira u alteraci\u00f3n, sabiendo que no estamos exentas de pecado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El clima de comuni\u00f3n fraterna, de armon\u00eda de mentes y corazones en los encuentros fraternos evita el aislamiento enfermizo de quien busca la soledad, creando el clima propicio para la melancol\u00eda y enfermedad espiritual. Sin embargo, porque por muy elevado que sea el nivel espiritual y fraterno de la comunidad, siempre habr\u00e1 que contar con la fragilidad humana165. Por lo tanto que a las enfermas espirituales se les ofrezca la mayor consideraci\u00f3n, hecha de paciencia, comprensi\u00f3n y gu\u00eda espiritual, ofreci\u00e9ndoles el perd\u00f3n y acogida, sobre todo que se ore por ellas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">CONCLUSI\u00d3N:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Concluyo este peque\u00f1o an\u00e1lisis reflexionando en la situaci\u00f3n que vivimos con nuestras hermanas enfermas. S\u00e9 que la situaci\u00f3n en cada monasterio y con cada persona es diferente, pero hay algo que no difiere entre nosotras y es que, en la salud o en la enfermedad seguimos siendo hermanas y esta experiencia de fragilidad nos debe ayudar a fortalecer nuestros lazos espirituales de vida fraterna, de caridad, de misericordia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por tanto concluyo que:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1. Responsables de las hermanas enfermas son:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a7 Toda la comunidad es responsable de la salud de cada hermana; as\u00ed como cada hermana es responsable de s\u00ed misma. Por lo cual debemos cuidarnos unas a otras como una madre cuida y ama al hijo de sus entra\u00f1as, tanto si estamos sanas y aun m\u00e1s si estamos enfermas y, todas y cada una somos responsables impl\u00edcitamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a7 Especialmente la Abadesa es la primera responsable de las hermanas enfermas, ya que ha sido puesta por Dios para el cuidado de las hermanas, como lo dice la Regla y nuestras Constituciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a7 Las hermanas enfermeras. Es conveniente que haya en nuestros monasterios personas con conocimientos, al menos indispensables para que las hermanas enfermas reciban la atenci\u00f3n adecuada y digna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a7 En casos especiales, se ha de proporcionar la ayuda de personas competentes que puedan prestar sus servicios a las hermanas enfermas que lo necesiten verdaderamente, sobre todo si requieren atenci\u00f3n especializada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2. \u00bfA qui\u00e9n? A enfermas de varias clases:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a7 Desde las \u201cpeque\u00f1as dolencias\u201d hay que tener en cuenta para que no se agraven.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a7 Otros tipos de enfermedad: En cuanto las enfermedades se manifiesten, es necesario atenderlas; de esta forma nos podr\u00edamos evitar grandes preocupaciones y quiz\u00e1 grandes<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;gastos. Por tanto: hacerlo a tiempo. Un clima de confianza en la comunidad ayuda a que las hermanas manifiesten con sencillez y sinceridad su necesidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a7 La misma edad como enfermedad: Con las hermanas ancianas se ha de tener suma delicadeza y atenci\u00f3n, pues son las que llevan sobre sus hombros lo que ahora las nuevas generaciones est\u00e1n disfrutando. Es, por tanto un deber de caridad, pues las hermanas ancianas y enfermas, se encuentran en la etapa en que se consideran in\u00fatiles. Que nuestro amor fraterno les demuestre lo contrario, haci\u00e9ndolas entrar en el misterio de ser colaboradoras de Dios en su Cuerpo m\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3. \u00bfC\u00f3mo? Propongo los siguientes puntos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">a) Atenci\u00f3n Material: Esta se debe tener en cuanta y es un factor muy importante pues gran parte del restablecimiento de la salud o el conservarla tiene que ver con:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a7 Dieta: Es importante procurar una dieta equilibrada y correcta en todos los sentidos, siguiendo razonablemente, si hubiera, el r\u00e9gimen prescrito por personas competentes y no el que uno se pudiera programar por s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a7 Descanso: El horario del monasterio ha de estar bien organizado, a fin de que se disponga del tiempo necesario para el descanso, como lo prescriben las Constituciones (III, 1, 62)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a7 Medicamentos: Si se lleva un equilibrio en dieta y descanso, nos ahorraremos mucho en medicamentos, m\u00e1s sin embargo, cuando estos son indispensables se ha de proveer a las hermanas de lo necesario para tener la atenci\u00f3n m\u00e9dica conveniente, as\u00ed como los medicamentos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a7 Especio adecuado: El lugar propio para una enferma es la enfermer\u00eda. \u00c9sta ha de tener las proporciones adecuadas para que la hermana se sienta bien, con la higiene conveniente y el silencio oportuno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">b) Atenci\u00f3n espiritual: En la medida de lo posible, las hermanas enfermas deben continuar el ritmo comunitario de oraci\u00f3n lit\u00fargica (se entiende que en la enfermer\u00eda, aquellas que no pueden acudir con la comunidad). Sobre todo para que no se sientan relegadas de la comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a7 Con la Abadesa, con la hermana enfermera, con su director espiritual ha de mantener cercan\u00eda para que se sienta fortalecida por la gracia de Dios, sobre todo con la lectura de la Sagrada Escritura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a7 Sacramentos ordinarios: es de desear que contin\u00faen recibiendo los sacramentos de la Eucarist\u00eda y de la Penitencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a7 Unci\u00f3n de los enfermos: Como dijimos en el cap\u00edtulo III, es muy conveniente que las hermanas enfermas puedan recibir la unci\u00f3n de los enfermos, para que la gracia las fortalezca y sean sostenidas por la confianza en Dios. Sin embargo, se ha de tener sumo cuidado con aquellas cuya salud est\u00e1 seriamente delicada ya sea por la enfermedad o por la edad. Es importante saber que la unci\u00f3n de los enfermos se puede administrar, si despu\u00e9s de haber sido ungido vuelve a recaer en su enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a7 Vi\u00e1tico. Conviene tener en cuenta que no se ha de esperar a que la hermana enferma est\u00e9 inconsciente para que pueda recibir el vi\u00e1tico, pues debe tener pena consciencia de que se est\u00e1 preparando para realizar su pascua. Ser\u00eda muy loable que la hermana enferma recibiera el viatico dentro de la Misa, lo cual se podr\u00eda celebrar en la enfermer\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a7 Recomendaci\u00f3n del alma. Acompa\u00f1ar a la hermana enferma o agonizante en este trance, asistirle y liberarle de lo que le impide realizar el encuentro gozoso con Dios, es una magn\u00edfica obra de misericordia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">4. Cu\u00e1ndo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es preciso no esperar la enfermedad para cuidarnos y atendernos unas a otras, sino que desde que estamos sanas hemos de aprender a cuidar nuestra propia salud, y a cuidar la salud de las hermanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a7 Adem\u00e1s es conveniente que aprendamos a atender a las hermanas enfermas, aun cuando es s\u00f3lo un leve resfriado, con peque\u00f1os y delicados detalles como ofrecerles un t\u00e9, etc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a7 Cuando enferman y requieren estar en cama. Es una atenci\u00f3n m\u00e1s personalizada, pero pensemos que adem\u00e1s de ser una obra de misericordia, quiz\u00e1 un d\u00eda tambi\u00e9n requeriremos de esos cuidados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a7 Cuando se agravan. Supone una atenci\u00f3n mucho m\u00e1s especial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">5. \u00bfPor qu\u00e9? Por lo que ya hemos revisado a lo largo de nuestro trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp; Porque la enfermedad es s\u00f3lo una alerta del cuerpo que nos pone sobre aviso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Porque nuestra vida es un don de Dios que debemos cuidar y cultivar para darle gloria con un cuerpo sano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Porque la Iglesia como Madre nos dispensa de los medios necesarios para alcanzar la salud.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Porque es un carisma fraterno que nos amemos y cuidemos como una madre al hijo de sus entra\u00f1as y ante todo, sanas y enfermas: \u00absobrellevarlo con paz\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">6. Las enfermas espiritualmente:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Debemos evitar la murmuraci\u00f3n. \u201cNo decir detr\u00e1s de la hermana, nada que no podamos decir, en caridad, delante de ella\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Cubrir con caridad las espaldas de la hermana en dificultad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Orar con fervor y constancia por la hermana para que el Se\u00f1or ilumine su coraz\u00f3n movi\u00e9ndola a penitencia..<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Ofrecer de coraz\u00f3n y de hecho el perd\u00f3n misericordioso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;La Madre debe aconsejar, y animar a la hermana a cambiar de actitud, y no una vez, sino insistentemente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Ofrecerle la ayuda espiritual y psicol\u00f3gica si fuere necesario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No pretendo agotar los medios, s\u00f3lo ofrezco algunos. As\u00ed concluyo este trabajo que personalmente es el principio de una gran tarea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abSed siempre amantes de Dios y de vuestras almas y de todas vuestras hermanas y sed siempre cuidadosas de guardar cuanto hab\u00e9is prometido a nuestro Se\u00f1or\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(Santa Clara de As\u00eds)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Notas al pie de pagina<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">106 En adelante lo citaremos as\u00ed: Proc<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">107 DELLO SPIRITO, Cristiana, El precio de la Luz, Trazos de un itinerario interior de Clara seg\u00fan el proceso de canonizaci\u00f3n, en Selecciones de Franciscanismo, vol. XXV n\u00fam. 75 (1996) p. 433<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">108 Los datos y escritos biogr\u00e1ficos los citaremos de OMAECHEVARRIA, Ignacio, Escritos de Santa Clara y documentos complementarios, BAC 314, Madrid, 2006 (Quinta impresi\u00f3n), p. 18<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">109 Ib\u00edd, Proc II,8<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">110 DELLO SPIRITO, Cristiana, p. 436<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">111 Proc I, 11<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">112 Ib\u00edd IX, 3<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">113 Ib\u00edd I, 11 y VI, 14<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">114 Ib\u00edd IX, 2<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">115 Ib\u00edd<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">116 DELLO SPIRITO, Cristiana, p. 436<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">117 LCl 39<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">118 Cf. ESSER, K., Temas Espirituales, Editorial Aranzazu, O\u00f1ate, 1980, p. 225<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">119 IRIARTE, L\u00e1zaro, Escritos de San Francisco\u2026, p. 35, 1R X, 3<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">120 SCHMUCKI, Octaviano, \u00abLoado seas, mi Se\u00f1or, por aquellos que\u2026soportan enfermedad\u00bb Interpretaci\u00f3n Franciscana de la Enfermedad en Selecciones de Franciscanismo, vol. XVII, n\u00fam. 49 (1988) 25-36<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">121 CtaM 13-17; 1R V,7-8<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">122 SCHMUCKI, Octaviano, \u00abLoado seas, mi Se\u00f1or\u2026, Ib\u00edd<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">123 Ver tambi\u00e9n 2R X, 9<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">124 Adm 5<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">125 En el sentido que venimos diciendo de \u201cenfermedad\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">126 Cf. ESSER, K., \u00abNadie se enorgullezca, sino glor\u00edese en la cruz del Se\u00f1or\u00bb, (Adm 5) en Selecciones de Franciscanismo, vol. XIII, n\u00fam. 39, (1984), 347-512<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">127 SCHMUCKI, Octaviano, \u00abAudite, poverelle\u00bb el redescubierto canto de exhortaci\u00f3n de san Francisco para las Damas Pobres de san Dami\u00e1n, en Selecciones de Franciscanismo, Vol. XIII, n\u00fam. 37 (1984), 129-143<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por la hermana Maria del Divino Verbo, Clarisa Capuchina ENFERMEDADES QUE SUFRI\u00d3 SANTA CLARA Contrasta grandemente la abundancia de detalles que los bi\u00f3grafos de Francisco &hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"nf_dc_page":"","om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"class_list":["post-532","page","type-page","status-publish","hentry","latest_post"],"aioseo_notices":[],"aioseo_head":"\n\t\t<!-- All in One SEO 5.0.4 - aioseo.com -->\n\t<meta name=\"description\" content=\"Por la hermana Maria del Divino Verbo, Clarisa Capuchina ENFERMEDADES QUE SUFRI\u00d3 SANTA CLARA Contrasta grandemente la abundancia de detalles que los bi\u00f3grafos de Francisco ofrecen de sus enfermedades; no as\u00ed es la condici\u00f3n de las fuentes respecto de Clara, aunque atestiguan un\u00e1nimes que permaneci\u00f3 enferma durante casi treinta a\u00f1os. 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